Preguntas frecuentes sobre alineadores dentales

La demanda de alineadores dentales Santiago, Madrid, Sevilla y en otros municipios crece año tras año, en relación directa con el mayor conocimiento que la sociedad tiene sobre estas férulas transparentes, diseñadas como una evolución de los brackets y alambres tradicionales.

 

Cada vez hay más información disponible acerca de estos productos, pese a lo cual proliferan innumerables mitos y falsedades sobre ello. En primer lugar, existe la creencia de que los alineadores cumplen una función meramente estética, que sólo sirven para corregir imperfecciones. En realidad, esta clase de ortodoncia invisible contribuye a la mejora funcional de todas las piezas dentales, para salud y bienestar de quienes los utilizan.

 

Los alineadores dentales, en opinión de una minoría de usuarios, son poco higiénicos y pueden ocasionar infecciones y molestias dentales. Nada más lejos de la realidad, estas férulas pueden extraerse, facilitando así la limpieza diaria y proporcionando una protección adicional a dientes y encías mientras permanecen puestas (por ejemplo, frente a la acción del humo de tabaco y la polución ambiental).

 

Un desconocimiento similar impulsa a otras voces a afirmar que los alineadores dentales sólo pueden emplearse durante la noche. La realidad es muy distinta: estos accesorios deben utilizarse un mínimo de horas al día, que en muchos casos ascienden a 22, para que su eficacia sea mayor.

 

Por transparentes que sean, estas férulas ¿pasan realmente desapercibidas, son discretas? La respuesta es afirmativa, aunque algunas voces críticas aseguren lo contrario. Mientras que los brackets resultan poco favorecedores, los alineadores dentales no desmejoran la imagen personal de sus portadores.

Otra de las falsedades que circulan sobre estos productos ortodoncistas es la dificultad para consumir alimentos y bebidas. Una vez más, esta confusión nace de la comparación con los brackets, que sí generan molestias durante la masticación de alimentos sólidos. Los alineadores, por el contrario, permiten comer y beber con total normalidad.