Los platos del mar preparados han incrementado su demanda en los hogares como resultado de la búsqueda de opciones rápidas y nutritivas. En gastronomía, no es fácil conciliar lo nutritivo con lo cómodo. Los productos «listos en tres minutos» entran generalmente en la categoría de procesados y ultraprocesados y su mala prensa disuade a una parte de los consumidores.
Por fortuna, la presencia de pescados y mariscos precocinados de calidad es cada vez más corriente en los supermercados. En cierto modo, su impacto en la salud pública es altamente positivo, al facilitar el acceso a los principales nutrientes del mar.
Y es que estos productos alimenticios son el resultado de procesos y tecnologías de ultracongelación que permiten conservar la mayor parte de los minerales, ácidos grasos, vitaminas liposolubles y proteínas de alto valor biológico.
Acceder a estos nutrientes no implica pasar horas en la cocina. El ritmo de vida actual ha obligado a muchos usuarios a consumir carnes ultraprocesadas y otros alimentos poco beneficiosos. Por eso, la disponibilidad de mariscos y pescados precocinados premium es una victoria para la alimentación saludable, al suministrar platos ricos que mantienen su sabor original y carecen de aditivos, harinas refinadas y otros ingredientes perjudiciales.
La congelación es un pilar básico para la obtención de este tipo de precocinados, disponibles durante mucho más tiempo que los pescados frescos. Esta característica aumenta el aprovechamiento de las partes comestibles y reduce a cero los desperdicios, pues el consumidor final puede cocinar solo la ración que necesita, conservando el resto en su frigorífico doméstico durante meses.
Para el público infantil, los precocinados del mar se presentan como un bocado atractivo, en formatos fáciles de degustar (figuras, palitos, etcétera) que disminuyen el sentimiento de rechazo que experimentan algunos niños. Por si fuera poco, la ausencia de espinas hace que sean platos más seguros.