Los entusiastas del turismo ornitológico o birdwatching han idealizado destinos como Brighton, Hokkaido o las Islas Galápagos. Pero no hace falta desplazarse hasta la costa ecuatoriana para disfrutar al máximo de esta afición. Galicia alberga una diversidad enorme de lugares aptos para la observación de avifauna: desde las Islas de Ons hasta el Parque Natural de Corrubedo, pasando por la Laguna de Valdoviño, las marismas de Umia o la ría de Ortigueira y Ladrido.
Humedales, acantilados y archipiélagos sin igual se dan cita en la comunidad gallega. Su geografía cuenta con distintos espacios protegidos donde el avistamiento de aves es una experiencia única. No hay mejor ejemplo que las Islas Atlánticas, un conjunto insular formado por las Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada donde habita una de las mayores colonias de gaviota patiamarilla de Europa.
Que estos archipiélagos de las Rías Baixas hayan sido declarados como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) es una demostración de su valor ornitológico. En particular, los viajeros suelen frecuentar el mirador de Alto da Campá en las Cíes y el entorno de Burato do Inferno en Ons, por ser excelentes puntos de observación.
La península de O Grove es la sede de otro de los mayores hotspots de Galicia: el complejo intermareal Umia-Grove. Aquí habita toda una reserva ornitológica con varios miles de aves invernantes y migratorias, bien representadas por la garza real, el colimbo, la garceta, el zarapito o la espátula, entre otros.
En el municipio de Valdoviño se ubica la laguna de nombre homónimo, hogar de uno de los mejores observatorios de aves. En este espacio natural pueden contemplarse especies tan singulares como la cigüeña blanca, el águila pescadora o diversas anátidas.
Por su parte, la ría de Ortigueira y Ladrido alardea de ser uno de los mayores humedales de España. En su interior se dan cita numerosos hotspots que merece la pena visitar: el Observatorio Ornitológico de Ortigueira, la Laguna de San Martiño o la ensenada de Ladrido, entre otros.